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Monna Bell     |   home 
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BIOGRAFIA

IRREPETIBLE MONNA
Copyright 2010 Omar Martinez

COMIENZOS
La artista destinada a convertirse en una de las vocalistas más importantes del Siglo XX nació en Santiago de Chile el 23 de enero de 1938. No tenemos mucha información de sus primeros años excepto que la bautizaron con el nombre de Ana Nora Escobar y que  su padre murió siendo ella muy pequeñita. También se ha reportado que desde muy temprana edad, la futura cantante mostró gran interés por la música.  Siendo apenas una adolescente, Ana Nora participó en un concurso de nuevos talentos en Radio Minería, la estación más importante de Chile en aquella época.   Corría el año de 1954 y la novel aspirante con su voz y estilo cautivó a la audiencia y se convirtió
Monna Bell: talento y simpatía

Logo de
Radio Minería

rápidamente en una de las principales atracciones de
los shows en vivo que transmitía la estación. Fue allí precisamente donde los productores la bautizaron con el nombre más sonoro y comercial de "Monna Bell."
La joven asombraba y encantaba por su habilidad de cantar con un estilo de jazz y blues, lo cual no era muy habitual entre intérpretes latinos, logrando un sonido moderno, personal e inconfundible. Ese primer impacto la lanzó a una vertiginosa actividad artística en eventos sociales, salas de fiestas y hoteles de la capital chilena.
Buscando estrellas en los estudios de Radio Minería con asistencia de público.
Uno de los muchos discos grabados por la orquesta

Fué precisamente en el hotel Carreras donde el famoso pianista y director musical Roberto Inglez escuchó cantar por primera vez a Monna Bell quedando impresionado por esa voz delicada, cálida y perfecta en afinación que transformaba la más banal de las canciones en una experiencia fascinante.  Inmediatamente Ingléz la contrata como vocalista de su orquesta y a mediados de 1955 la agrupación, con su flamante nueva cantante, abandona Chile para comenzar una gran gira internacional.  
En Nueva York debutaron en el Waldorf Astoria con un contrato de tres semanas pero el éxito fué tan espectacular que su temporada se extendió por más de un año en la "Gran Manzana." La crítica alaba a Monna Bell por su trabajo como vocalista "de estilo y cualidades excepcionales."
LANZAMIENTO INTERNACIONAL

De ahí se lanzaron a la conquista de Europa debutando en el Pasapoga de Madrid, el night club más exclusivo de la capital española. El precio de admisión en el Pasapoga era tan elevado que los madrileños, con ese castizo humor que les caracteriza, lo apodaron "el Pasa-y-paga" pero los altos costos no impidieron que la orquesta y su cantante alcanzaran  un clamoroso éxito durante tres meses de actuaciones en dicho local.  

El destino de Monna Bell como super-estrella de la canción ya estaba sellado porque desde la primera actuación en Madrid tanto el público como los medios descubrieron a la voz que definiría toda una época. Hay que recordar que el panorama musical de aquellos años estaba influenciado por una verdadera revolución juvenil gracias al rock y otros ritmos que se imponían universalmente.

Monna Bell, siempre encantadora y sonriente en el escenario, rebosante de juventud y simpatía, su voz llena de matices y ese estilo de jazzista innata la convierten en "la voz" del momento, una de las pocas artistas de habla castellana que puede competir con las voces que triunfaban en Norteamérica y en Europa. Las crónicas de la época tambien destacan la femenina elegancia de la cantante lo cual agregaba un toque glamoroso a todas sus presentaciones.


    ¡Al fin solista consagrada!
LA CONSAGRACIÓN

Con todo ese bagaje de talento y belleza el próximo paso de Monna Bell es inevitable. Se separa de la orquesta de Ingléz y acepta un contrato de solista por cuatro meses precisamente en el Pasapoga.  

Durante esa temporada gloriosa de triunfos diarios de cara al público, Monna es contratada por la firma disquera Hispavox y en 1958 salen al mercado sus primeros discos que demuestran la versatilidad de la cantante: "Rogar" (versión en español de "My Prayer" popularizada por The Platters), "Pequeña" del argentino Homero Expósito, "La Danza del Besar" de los franceses Eddie Barclay y Michel Legrand, "Anastasia," tema de la película del mismo nombre, "El Día de los Enamorados" y otras que se convierten en los primeros hits radiales de Monna en la Península Ibérica.

Concluido su contrato en Madrid, Monna viaja a Barcelona donde triunfa por tres meses consecutivos, seguidos por recitales en Palma de Mallorca, Marbella y San Sebastian.  Seguidamente se produce el tan deseado paso por Europa con dos semanas grandiosas en el "Dinarzade" de París, conciertos en Italia y en los paises nórdicos, siempre con el mismo éxito.
Sus...
primerísimos...
 discos EPs...
de vinilo...
En 1959 Monna Bell y los geniales compositores hermanos Alfredo y Gregorio García Segura se unen para presentar en el Primer Festival de la Canción Española en Benidorm, provincia de Alicante, el tema "Un Telegrama,"  obteniendo un ruidoso triunfo que les alcanzó el primer premio del certamen.

Sin perder tiempo,  Monna con orquesta y coros bajo la dirección de Don Gregorio graban "Un Telegrama" y otras canciones populares surgidas del mismo festival como "La Montaña", "Mi Platerito" y "Don Quijote,"  entre otras que recorrieron el mundo y convirtieron a Monna Bell en la cancionista joven más destacada del año, no solamente en España, sino en toda América Latina.  Desde ese momento los éxitos discográficos de Monna Bell son imparables.


Partitura musical de 'Un Telegrama"

Acompañada siempre por grandes orquestas como las de García Segura, Augusto Algueró Jr., Torregrosa y Bebo Valdés, Monna graba "Recuerdos de Ipacaraí," "Silencio Corazón," "Ola, Ola, Ola, (Mare nostrum)" "Chiquitina," "Tómbola," "Comunicando" y otras muchas que revalidan año tras año la primacía absoluta de la cantante chilena en el gusto de los públicos.

Monna es reclamada internacionalmente y combina sus grabaciones con giras artísticas que la llevan por toda Europa y, al fin, a América. Recorre en olor de multitud ocho repúblicas latinoamericanas cantando en teatros, night clubs, radio y televisión. En los Estados Unidos cantó en los dos programas de televisión más importantes de ese país, el "Tonight" show y el "Show de Ed Sullivan."  


Monna dando autógrafos sin parar.
MÉXICO LINDO Y QUERIDO

Para esas fechas Monna ya era una cantante consagrada y acostumbrada a la admiración de sus "fans" y a las altas cotizaciones por parte de sus empresarios pero esta situación privilegiada no la preparó para la grata sorpresa que le aguardaba en México. Su éxito en ese país, tan tradicionalmente musical, es legendario. Después de un multitudinario recibimiento en la capital, Monna recorrería toda la geografía mexicana recibiendo los aplausos más entusiastas de su carrera en todos los teatros donde se presentó.  

Incluso la industria cinematográfica le abrió sus puertas y entre 1962 y 1964 filmó en México tres películas, "Las Recién Casadas" (1962), "Los Secretos del Sexo Débil" (1962) y "Buenas Noches Año Nuevo" (1964), que aprovecharon su inmesa popularidad como cantante e inmortalizaron para siempre en celuloide su belleza femenina y su estilo interpretativo.   Durante esas residencias en el país azteca, Monna conoce al joven cinematógrafo Alex Phillips Jr.,  y lo que comienza como mutua admiración profesional se convierte en un romance que culmina en sonada boda.

El matrimonio presentó la necesidad para Monna de abandonar España y radicarse junto a su esposo en la capital mexicana.
La unión sería bendecida con dos hijos maravillosos, Alex III y Jennifer, aunque por motivos personales la pareja se divorciaría amigablemente unos años despues. De los hijos solamente Alex III ha seguido los pasos artisticos de sus padres.



Monna Bell en vivo, una experiencia inolvidable
CAMBIOS

Los éxitos de Monna Bell siguen acumulándose año tras año. Continua haciendo giras por todo México aunque aminora su actividad internacional para no separarse mucho tiempo de sus hijos que se han convertido en su primera prioridad. En 1968 termina su contrato con Hispavox y acepta la oferta de Musart de México.

Es la época en que los norteamericanos y los ingleses han llevado a sus últimas consecuencias la fábula del tiburón y la sardina, marcando la pauta musical en todo el mundo. Consecuentemente, Musart propuso a Monna, como estrategia comercial, grabar versiones en español de temas famosos de David y Bacharach, de los hermanos Gibb (The Bee Gees), de Lennon y McCarney, etc. No puede decirse que el resultado fuera negativo del todo porque el material aseguraba a Monna gran difusión radial pero algunas de las traducciones no llegaban a la calidad de los originales y lo mismo puede decirse de las instrumentaciones y arreglos.  
Sin embargo, el genio de Monna logra grandes triunfos especialmente con boleros como "Es Que Estoy Pensando En Ti" y "Esperaré" ambas del gran Armando Manzanero, una deliciosa colaboración con Jorge Ben en "País Tropical" y otros aciertos con las baladas de corte festivalero "Todo Pasará" y "Canción Latina."  

En las grabaciones Musart tambien ha gozado de gran prestigio la interpretación que hace Monna del tema de la película "The Fox" el cual titularon erróneamente "Tema de La Zorra" cuando el animalito del film era específicamente masculino.  La crítica especializada también ha destacado el album que grabó Monna con el jazzista venezolano Aldemaro Romero y su grupo en el cual se recopilan unos temas muy mexicanos como "La Bamba," "Cielito Lindo," "Guadalajara" y otros con arreglos nada tradicionales.
LAS SOMBRAS

Estos aciertos mantienen a Monna en plan estelar durante un tiempo pero es lamentablemente obvio que toda aquella creatividad, energía y brillantez de los años Hispavox resultan irrepetibles en Musart.

A mediados de los años 70 la cantante se separa de Musart y firma con Orfeón obteniendo un optimista triunfo con su grabación del tema "De Repente." A pesar de esto, gran parte del trabajo de Monna para esa firma está marcado por una falta de visión total en la selección de material y pésimos arreglos musicales y orquestraciones, aparte de la mediocre calidad de audio que siempre tuvieron los discos Orfeón.


Monna...pensativa
Hay que notar que por muy malas que resultaran esas sesiones en los estudios de grabación de la empresa mexicana, la voz y calidad interpretativa de Monna Bell estuvieron intactas sin señal alguna de decadencia. Se impone entonces la espinosa cuestión de cuál hubiera sido el resultado de estas grabaciones si la genial intérprete hubiera tenido el respaldo adecuado en la producción de las mismas. Ni siquiera una versión "disco" del mega-hit "Un Telegrama" lanzada en 1977 consiguió revitalizar una carrera que caía en picada.  

Por esas fechas corrieron rumores de que Televisa, entonces un monopolio que controlaba en México todos los medios de comunicación, night clubs, teatros, etc., vetó a la cantante chilena por motivos que nunca se han aclarado. Lo cierto es que sus presentaciones en la televisión y en centros nocturnos se hicieron cada vez más esporádicas y sus discos carecían de difusión en las emisoras radiales. Con todo este lastre es sorprendente que Monna Bell todavía recibiera ofertas para cantar en Miami, Los Angeles y algúnas ciudades de Iberoamérica donde todavía se la recordaba y respetaba.
EL RETIRO Y JUAN GABRIEL

Para 1990 su carrera había perdido toda actualidad y se reportaba que vivía "tranquilamente retirada y disfrutando el fruto de sus éxitos".
Fue rápidamente semi-olvidada por la industria disquera y por el público, ignorando el hecho de que ella era una de las voces mas importantes del siglo y que había sido la inspiración de toda una nueva generación de vocalistas y compositores.

Entre los muchos artistas que Monna influenció directamente, se encontraba Juan Gabriel, el popular compositor e intérprete mexicano, quien quiso poner remedio a la situación invitándola a participar como estrella invitada en sus presentaciones en Estados Unidos y América Latina. Ente ambos surge una bella y duradera amistad al punto que

Juan Gabriel y su musa.
Juan Gabriel pone a la disposición de Monna una villa dentro de su rancho en Nuevo Mexico para que la cantante pudiera vacacionar allí cuando lo estimara conveniente. Esta relación de mutua admiración y respeto trajo necesariamete la posibilidad de una colaboración artística que tendría el potencial de un verdadero retorno de Monna Bell al sitio que le correspondía en el mundo del espectáculo. Si la popular Rocío Dúrcal había tenido tanto éxito de la mano (y la inspiración) de Juan Gabriel ¿por qué no podía suceder lo mismo con Monna Bell que era, después de todo, la verdadera musa del "divo de Juárez"?

En 1993 se hace realidad lo que esperaban ansiosamente los seguidores eternos de la cantante chilena. Monna Bell graba para el sello Sony un album de canciones compuestas por Juan Gabriel titulado "Monna Bell Ahora" con el acompañamiento de una magnífica orquesta sinfónica y una producción de lujo. A pesar de todo eso, el álbum no tuvo el impacto esperado por todos y el ansiado regreso de Monna no se realizó.  Juan Gabriel culpó a la empresa disquera de no haber
 
Monna Bell, ahora                                                                                                                                                                                     
promocionado debidamente este trabajo pero algunos ejecutivos de radiodifusión tanto en México como en Estados Unidos y otros paises apuntaron que ninguna de las canciones que el compositor entregó a la cantante poseía la comercialidad requerida para ser programada en la radio.
Lo mismo han opinado muchos admiradores de Monna Bell y los críticos especializados. Uno de ellos en Radio Barcelona declaró: "En esta producción está claro que la cantante mantiene intactos la voz y el estilo interpretativo que la hicieron célebre hace casi 40 años. Pero no hay mucho que ella, ni nadie, pueda hacer con estos temas aburridos e incoherentes."
LA ETERNIDAD

   Después de esta debacle, Monna Bell regresó tranquila a su retiro y a disfrutar de su familia y círculo de íntimos. Pasaba temporadas en otra residencia de Juan Gabriel en Pompano Beach, Florida o en "su villa" de Nuevo México.

Cantó en ocasiones especiales como en el homenaje a su paisano Lucho Gatica en Miami, el cual fué transmitido internacionalmente por HBO Latino y tambien se la vió a veces como "estrella invitada" en los recitales de su amigo Juan Gabriel.  En el nuevo milenio fijó su residencia definitiva en la ciudad de Tijuana, Baja California muy cerca de sus hijos. Sus "fans" lamentaron el hecho de que el legado de Monna Bell y su posible descubrimiento por nuevas generaciones se viera seriamente comprometido por la ausencia de sus canciones famosas en la radio y en los mercados de discos.

   Solamente el sello Ramalama en España, especializado en grabaciones históricas, se preocupó en la década del 2000 de editar un retrospectivo digno de la carrera de Monna Bell en dos volúmenes que rescatan casi 100 temas de sus años con Hispavox.  Pero en general los ejecutivos de EMI-Hispavox en España y los dirigentes de Musart en México no tienen noción alguna del  lugar que ocupa Monna Bell en la historia de la música popular hispanoamericana.  Se limitan a reeditar los mismos temas una y otra vez lo cual demuestra una lastimosa ignorancia de como mercadear el producto de la genial intérprete chilena.


   A inicios del 2008 Monna es intervenida de cáncer de colon en un hospital de Tijuana saliendo victoriosa de la cirugía y con una excelente recuperación. La esperanza de un retorno artístico para esta gran señora de la canción se esfumó para siempre el 21 de abril de ese mismo año cuando, sorpresivamente, una traicionera embolia cerebral arrancó a la irreemplazable Monna Bell de nuestro mundo y de nuestra música.  Nada a vuelto a ser lo mismo. Descanse en paz.

Escrito por M. Omar Martínez, Los Angeles 2010/ rev. 2017


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